Revolución o Evolución del suelo Rústico en Andalucía

Nace la nueva Ley del Suelo Andaluz

Tras numerosas y razonadas quejas, sobre el ordenamiento urbanístico de la Junta de Andalucía, nace una nueva ley del Suelo Andaluz, en este caso muy inteligente a priori, ya que la nomenclatura lo dice todo, Ley LISTA. No obstante, durante todo este año 2022 que ya va acercándose a su cenit, todavía queda mucho por discernir.

Entre otros, en el sector inmobiliario, al que muchas veces se le ancla en el pasado oscuro de los comerciantes sin valores ni preparación alguna urbanística, pero que realiza el trabajo de mediar entre el impositor y la realidad económica del mercado rústico y urbano, las peticiones de información y de posibilidades distan mucho de encontrar respuestas en esta ley, al menos por el momento, ya que dependemos de un reglamento, que en su día se prometió que estuviese preparado para finales de verano.

La realidad dista mucho de dicha promesa pues nos estamos acercando a la época de los mazapanes y festividades navideñas sin tener una fecha clara en un horizonte cercano.

En este entresijo de opiniones, leyes y la amalgama de detractores y opositores de la ley, nos surgen diferentes preguntas como son:

¿Cuál es la parcela mínima para poder construir una vivienda en el campo andaluz?

Pues a día de hoy la respuesta es ninguna, ya que hay que esperar al reglamento de la Ley LISTA  de Diciembre del 2021.

¿Qué pasa si compro una finca que tenga una ruina, podría rehabilitarla?

La contestación de algunos departamentos de urbanismo de municipios de la provincia de Málaga que no nombraré, es sin ninguna duda un poco inquietante. Ya que depende de su cercanía al camino o carretera de acceso a la finca y el estado del techo de la ruina, a parte de la documentación que tengamos de la misma, ya que muchas de esas ruinas cuentan con inscripción registral y otras no.

En definitiva, no quedan nítidamente claras las actuaciones en suelo rústico hasta que salga definitivamente el reglamento de esta Ley LISTA.

En cuanto a otras habladurías de pasillo municipal, también he escuchado la posibilidad de construir en parcelas de suelo rústico inferiores a los 5.000 metros cuadrados que tengan viviendas colindantes en ambos lados. También incluso que las parcelas mínimas serán de 15.000 a 25.000 metros cuadrados. Lo cual tampoco es definitivo.

Por otro lado, en cuanto urbano se refiere, esta ley tan aclamada viene para desatascar los ya extintos Planes Generales de Ordenación Urbana, con el fin de agilizar el crecimiento controlado y coherente de los municipios Andaluces, además de crear los Planes Intermunicipales que solucionen los problemas urbanísticos de conexión entre municipios.

A este respecto y ya que todavía queda algo de libertad de expresión, me gustaría compartir un sueño de muy difícil cumplimiento, como es creer y tener fe en que alguien pueda pensar más allá de una anquilosada jurisprudencia que solo ayuda a complicar cada vez más la posibilidad de hacer, crear e imaginar un mundo distinto, amparado en la defensa del mundo en contra prestación de los intereses de sus habitantes.

Es cierto que esta Ley viene con un talante diferente de abrir la posibilidad del dialogo entre los profesionales y los organismos públicos, para poder proponer actuaciones privadas ceñidas a un mundo más sostenible y ecológico, pero en mi sueño, me gustaría una Ley que simplificara y diera respuesta a las preguntas fáciles de qué puedo y qué no puedo hacer en cada uno de los suelos de esta maravillosa tierra, que es Andalucía. Puesto que dicho suelo es el protagonista del mercado inmobiliario de nuestra región y por tanto un activo muy importante para cada una de las familias andaluzas.

También es de agradecer que siempre desde nuestras administraciones se acuerden de complicarlo aún más si cabe implicando a los municipios en materia de comunicación urbanística y legislación constante, que haga necesaria una actualización del sector del asesoramiento inmobiliario y sirva para darle sentido a nuestra existencia. Sinceramente, pienso que llegará un día en el que la siguiente Ley, será comenzar otra vez desde el principio, ya que debe existir un fin detrás de tantas normas.

Por ir resumiendo, creo firmemente en la regulación del suelo, ya que es un bien de primera necesidad y merece ser protegido de la mano de la humanidad. No obstante, también entiendo que si algo lo complicamos, generamos una onda de incertidumbre que frena a las masas, convirtiéndolo en una herramienta de control del mercado inmobiliario.

Lo único que sí que me gustaría, es que dichas leyes y reglamentos viniesen para solventar todas las dudas que generan en las personas de bien que quieren darle vida, valor y en definitiva funcionalidad a sus terrenos rústicos, dentro de una legislación coherente con los sacrificios de los profesionales que rodean el mundo inmobiliario, en especial los compradores de terreno urbanos, pero con una claridad y una transparencia que refleje claramente la respuesta a ¿Qué puedo hacer y qué no con mi terreno rústico en Andalucía?

Autor: Charly García

 

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